Bosques Puerto Rico

Los bosques puertorriqueños, santuarios para la renovación personal

Los bosques puertorriqueños son lugares maravillosos, llenos de vida, aventuras y magia.

Al caminar por sus veredas te sentirás que has llegado a un lugar especial.

A un lugar único en el mundo repleto de vida y diversión.

Te sentirás como un ser único, fuerte y especial.

Durante los días festivos de navidad, me aventuré con unos amigos a visitar uno de los bosques de Puerto Rico, el Bosque Estatal Guajataca en Isabela.

Vereda Bosque Guajataca

La experiencia fue enriquecedora.

Por eso hoy te quiero motivar a que salgas a visitar un bosque y que lleves contigo a personas que aprecies, ya que aprenderás, lo disfrutarás y reforzarás tus relaciones con ellos.

El Bosque de Guajataca fue designado Bosque Estatal en 1943. Es un lugar protegido desde entonces y en 2004 se incluyó entre las IBA’s (“Important Bird Areas”) o Áreas Importantes para las Aves por la organización internacional BirdLife (PR003 Karso del norte). En el 2005, se incluye como un Área Crítica de Vida Silvestre, por su importancia para la vida silvestre de la Isla.

Su densa vegetación, característica de los bosques de karso donde predominan las formaciones de roca caliza (los mogotes, la formación de cuevas y cavernas o bosque de karso) y la cercanía al Bosque Estatal Rio Abajo (lugar de la nueva población de cotorra puertorriqueña Amazona vittata) hacen de este bosque, uno que amerita su visita.

Nuestra aventura emprendió inmediatamente comenzamos a caminar por la vereda principal.

Sentimos un cambio muy dramático en la cantidad de luz, temperatura, viento y sonidos. De repente habíamos entrado a un mágico lugar de suaves sonidos y verdor.

Lagartijo gigante de Puerto RicoUno de los individuos de Anolis cuvieri que cruzó nuestro camino

El primer animal que se cruzó en nuestro camino fue el lagarto verde de Puerto Rico Anolis cuvieri y para nuestra sorpresa, era una pareja en lo que parecían plenas actividades algún cortejo ya que se mantenían juntos y jugando.

¡Habíamos visto dos individuos!

Nos quedamos paralizados ya que son animales del bosque que no siempre están a la vista de los visitantes. Los dejamos moverse entre la vegetación para admirarlos. El macho de color verde esmeralda con una cresta dorsal en su cola; perseguía a la hembra que era igual que él, pero un poco más pequeña y ambos brincaban entre las ramas. Dos animales verdes corrían bien cerca del grupo. Nuestros ojos se quedaron paralizados ante tanta belleza, entre los colores amarillo y verde de aquellos lagartijos.

Luego de un rato admirando a estos animales y a las plantas alrededor de estos, decidimos seguir nuestro camino ya que la vereda es larga y apenas habíamos comenzado.

Entre los cantos del Comeñame Loxigilla portoricensis, el Pájaro bobo mayor Saurothera vieilloti y los San Pedritos Todus mexicanus, nuestras almas se llenaban de alegría.

Encontramos una plataforma, luego de un rato caminar, comenzamos a embelesarnos con los mogotes y los árboles de Majó Talipariti elatum y sus impresionantes flores; algunas anaranjadas y otras rojas en un mismo árbol.

Cuando de repente, vimos una culebra de cuatro patas o Celestus Diplglossus pleei, ahí simplemente posada en un viejo tronco.

DiploglossusCulebra de cuatro patas

Tuvimos una fuerte impresión ya que sólo le habíamos visto en fotos y en los libros. El Celestus es un animal color marrón, de cuerpo alargado con escamas brillantes y aspecto de culebra.

Seguimos caminando y un poco más adelante pudimos apreciar una culebra corredora de Puerto Rico Borikenophis portoricensis. Fue un avistamiento impresionante el poder ver a este animal moviendose entre la hojarasca.

Borinkenophis

En ese momento estábamos súper felices “Ya se pagó el viaje”, alguien exclamó y era cierto. El esfuerzo de reunirnos y llegar allí ya había nos había dado alegrías.

Seguimos nuestro camino disfrutando las orquídeas terrestres del lugar, los delgados árboles de la vereda, las aves y las formaciones rocosas.

Llegamos a otra plataforma y decidimos descansar unos minutos, tomar de nuestra agua, disfrutar nuestros bocadillos de almendras y seguir caminando.

Había llegado el momento de comenzar a bajar. Habíamos llegado a la Cueva del Viento.

Letrero hacia cueva del Viento

Nos pusimos nuestras linternas de cabeza (‘head lamps”) y con la adrenalina bien alta, comenzamos a bajar. Bajamos como 15 a 18 pies por unas escaleras muy resbalosas, había llovido mucho en esos días.

Y comenzamos a explorar.

La cueva se divide en dos segmentos, una por el lado izquierdo y otra por el lado derecho. Exploramos primero un lado y luego el otro.

Esta cueva es espectacular. Se aprecian formaciones naturales como estalactitas (techo) y estalagmitas (suelo). Estuvimos horas ahí.

Dentro cueva

Estábamos rodeados de formaciones calcáreas únicas. Estábamos en un mágico lugar. Nuestros ojos no se cansaban de admirar tanta belleza.

Estábamos en el hogar de cientos de murciélagos que dormían placenteramente. Algunos se despertaban para recordarnos que ese es su hogar. Nosotros no los molestamos para nada, al contrario, apuntamos con nuestras linternas a otro frío y húmedo lugar.

Y es que son las cuevas hábitat de animales que prefieren la obscuridad.

Guabá en cueva Puerto RicoGuabá, tipo de arácnido que habita en la cueva (Cortesía de T. Varela)

Y es que así es la Cueva del Viento, oscura, húmeda y fría.

Por eso hoy deseo invitarte a que visites el Bosque Estatal Guajataca y la Cueva del Viento.

Ya que los bosques puertorriqueños son santuarios para la renovación personal.

Al regresar a casa te sentirás alegre y tranquilo.

Anímate y disfruta de estas maravillas. Son cosas que no te puedes perder.

Y recuerda siempre llevarte tu basura y depositarla en algún zafacón.

Puedes visitar y disfrutar, pero nunca llevarte nada (ni plantas, ni animales).

Está prohibido ensuciar y contaminar.

Te recomiendo lleves ropa extra y ropa interior extra ya que se camina mucho, ejercitas tu cuerpo y la humedad presente te hará sudar mucho.

Recuerda que los bosques son hogares de distintas especies de la vida silvestre.

Son lugares protegidos, son patrimonio natural.

Quiéretetú, llénate de positivismo y visita un bosque.

Es un lugar dónde puedes pasear, disfrutar la flora y fauna mientras te ejercitas sin pagar los altos costos de una membresía en un gimnasio.

Y si te ha gustado este artículo, recuerda compartirlo con tus amigos y seres queridos para seguir llevando un mensaje de protección, de uso consciente y de disfrute de los recursos naturales.

 

María

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*Muchas gracias a David y Sarah, por disfrutar conmigo de esta aventura, paseando por el Bosque Guajataca y gracias por las fotos.

 

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